En un momento en que los derechos humanos se enfrentan a desafíos cada vez mayores, desde la reducción del espacio cívico y el aumento de las desigualdades hasta la rápida transformación de las sociedades a través de la tecnología, el lanzamiento de la Alianza Global por los Derechos Humanos representa un llamamiento a situar los derechos humanos nuevamente en el centro de la toma de decisiones, del liderazgo y de las actividades cotidianas.
La Alianza reúne a gobiernos, autoridades locales, la sociedad civil, el sector privado, académicos y académicas, además de otras comunidades, en torno a un compromiso compartido: imaginar, dialogar y actuar juntos de cara al 80º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Los derechos humanos son la base de las sociedades pacíficas, justas e inclusivas. En un momento de profunda incertidumbre global, debemos renovar nuestro compromiso y buscar apoyos nuevos, recogiendo y aprovechando la energía que percibimos en todo el mundo con el fin de asegurar que los derechos humanos sigan siendo el motor que nos guíe hacia nuestro futuro colectivo.
Jefe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk
Desde ciudades y movimientos juveniles hasta empresas e investigadores, actores de todo el mundo están proponiendo nuevas ideas, asociaciones y soluciones.
Acercando los derechos humanos a la vida cotidiana de las personas
En el corazón de la Alianza reside una ambición sencilla: conseguir que los derechos humanos sean algo tangible en la vida cotidiana de las personas.
Para Emilia Saiz, Directora Ejecutiva de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, la organización de mayor tamaño de gobiernos locales y regionales del mundo, el cambio comienza a nivel local.
«Los derechos humanos cobran sentido cuando forman parte de la vida cotidiana: cuando las personas pueden acceder a los elementos esenciales del día a día que hacen realidad la dignidad y el bienestar, lo que incluye vivienda, agua y saneamiento, movilidad, atención médica, educación, cultura, participación y servicios públicos de calidad libres de discriminación», explicó ella. «Los gobiernos locales y regionales se encuentran en una posición privilegiada para lograr esto ya que suponen el nivel de gobierno más próximo a las personas.»
Las ciudades ya se han puesto en cabeza de este movimiento. Más de 100 ciudades situadas en regiones diferentes se han declarado Ciudades de Derechos Humanos, comprometiéndose con una gobernanza basada en los derechos humanos y con la oferta de servicios públicos inclusivos.
«Hemos aprendido que convertirse en una Ciudad de Derechos Humanos no se ciñe a una acción puntual, sino que implica un proceso continuo de transformación. Lo que importa es poner en marcha el proceso,” aseguró Saiz. Siendo una de las iniciativas catalizadoras de la Alianza Global, el movimiento de Ciudades por los Derechos Humanos tiene como objetivo llegar a contar con 1.000 ciudades para 2028.

Emilia Saiz, Directora Ejecutiva de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, la organización de mayor tamaño de gobiernos locales y regionales del mundo. © UCLG
Conectando voces locales con acciones globales a través de la innovación
La tecnología es otro de los itinerarios clave de la Alianza, ofreciendo tanto oportunidades como riesgos para los derechos humanos.
«Las herramientas digitales pueden ayudar a dar mayor visibilidad a las violaciones de los derechos humanos al crear medios más seguros y accesibles para que las personas denuncien lo que están padeciendo o presenciando», señaló Daniel Odongo, Director de Ingeniería y Productos en Ushahidi, una plataforma de crowdsourcing o colaboración masiva de código abierto que recopila, mapea y visualiza informes generados por usuarios que sirvan de apoyo a respuestas ante crisis, la participación cívica y el empoderamiento comunitario.
Basándose en su experiencia en datos generados por ciudadanos y en creación de mapas de crisis, él destacó una deficiencia crítica.
«Las comunidades suelen ser las primeras en saber donde están sucediendo los actos violentos, donde están fallando los servicios, donde se sienten más los efectos del cambio climático. Pero este conocimiento a menudo está fragmentado y no se incluye en las toma de decisiones a nivel formal,” afirmó.
«La Alianza puede ayudar a adaptar distintos planteamientos que den valor e incluyan las experiencias a nivel local como pruebas creíbles. No obstante, la conexión entre la información a nivel local y las acciones a nivel global debe seguir un plan diseñado de forma deliberada”, añadió.

Daniel Odongo, Director de Ingeniería y Productos en Ushahidi, una plataforma de crowdsourcing o colaboración masiva de código abierto que recopila, traza y visualiza informes generados por usuarios que sirvan como apoyo a respuestas ante crisis, la participación cívica y el empoderamiento comunitario. © Ushahidi
Del conocimiento a ejercer influencia: el papel de la comunidad científica
La Alianza también reconoce la importancia de la investigación, la educación y la relevancia de las pruebas empíricas en la promoción de los derechos humanos.
«Las instituciones conectadas entre sí también representan un frente sólido y unido a la hora de abordar los desafíos para los derechos humanos», afirmó Shailendra Singh, profesor asociado de la Universidad del Pacífico Sur. “Sin embargo, la comunidad científica debe ir más allá del análisis, para poder generar evidencias, que sirvan de fundamento para la elaboración de políticas y conecten su labor de investigación con las dificultades reales que enfrentan los derechos humanos.”
Él quiso señalar la región del Pacífico, donde el cambio climático representa una amenaza grave para los derechos humanos, como un ejemplo de cómo el conocimiento puede impulsar el cambio.
«En 2019, estudiantes de derecho de la Universidad del Pacífico Sur ayudaron a liderar una campaña que contribuyó a llevar un caso histórico ante el máximo tribunal de las Naciones Unidas relacionado con las obligaciones de los Estados de abordar el cambio climático y proteger los derechos humanos», añadió.
«Este hecho demuestra la importancia de preparar a una nueva generación de líderes en derechos humanos que estén debidamente informados y comprometidos.»

Shailendra Singh, Profesor Asociado en la Universidad del Pacífico Sur. © University of the South Pacific
Del compromiso a la acción
La Alianza Global por los Derechos Humanos se pondrá en marcha el 11 de junio de 2026 en Ginebra y se extenderá hasta el 10 de diciembre de 2028. Impulsará el cambio a través de 4 vías y pondrá en marcha iniciativas catalizadoras.
La Alianza Global por los Derechos Humanos se lanzará oficialmente el: 11 de junio de 2026 – 13:30 CEST
El evento será transmitido en directo en https://webtv.un.org/en/asset/k1y/k1y2m3fscz
Fuente: ONU Derechos Humanos