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Oficina Regional recomendó reformar el sistema penitenciario.

SANTIAGO (29 de agosto de 2014) – La Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) condenó hoy la violencia que ha tenido lugar durante esta semana en distintas prisiones brasileñas.

En la Penitenciaría de Cascavel, Estado de Paraná, al menos cinco internos murieron durante un motín. Dos de las víctimas habrían sido decapitadas y otras dos fueron lanzadas desde el tejado de la prisión. En Minas Gerais, por su parte, dos revueltas acabaron con otro detenido muerto y decenas de heridos, de acuerdo a informaciones. Además, autoridades dieron a conocer que otro hombre murió en el complejo penitenciario de Pedrinhas (Maranhao). También esta semana se registraron revueltas en prisiones de los estados de Pará y Río de Janeiro, de acuerdo a la información recibida.

“Pedimos a las autoridades que realicen una investigación rápida, imparcial y efectiva de los hechos y de las causas de los motines, y que los responsables por los crímenes respondan ante la justicia”, comentó el Representante del ACNUDH, Amerigo Incalcaterra.

“Estamos consternados con el nivel de violencia observado recientemente en las cárceles brasileñas. Infelizmente, no se trata de hechos aislados; ocurren con frecuencia en innumerables centros de detención en todo el país”, continuó Incalcaterra. “No es admisible que, en Brasil, la violencia y las muertes dentro de las prisiones sean vistas como normales y cotidianas”, señaló.

El Representante del ACNUDH instó a las autoridades a que adopten medidas para prevenir la violencia en las unidades penitenciarias. “Las autoridades brasileñas deben reaccionar con urgencia para construir un sistema carcelario respetuoso de la dignidad humana, con la participación de todos los poderes del Estado, y en conformidad con los compromisos y obligaciones internacionales del país”, recomendó Incalcaterra.

Como en situaciones anteriores, el ACNUDH reiteró su preocupación por las condiciones carcelarias en el país. “Sobrepoblación, condiciones penitenciarias inadecuadas, torturas y malos tratos contra los detenidos son una realidad en muchos presidios en Brasil. Ello contribuye también a la violencia y constituye en sí una grave violación de derechos humanos”, apuntó el Representante para América del Sur.

“El país debe reformar su sistema penitenciario, incluyendo al menos una revisión integral de la política penal brasileña y del uso excesivo de la privación de libertad como castigo a delitos. También, es urgente entrenar en derechos humanos al personal penitenciario y establecer un mecanismo nacional de prevención de la tortura, como ha sido recomendado reiteradamente por mecanismos internacionales de derechos humanos”, concluyó Incalcaterra.

FIN

Ver en portugués: https://acnudh.org/pt-br/2014/08/21813/

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