GINEBRA (23 de febrero de 2026) – Al inaugurar la sesión anual del Consejo de Derechos Humanos, el responsable de velar por ellos en todo el mundo hizo un diagnóstico preocupante: el mundo asiste a una «feroz competencia por el poder, el control y los recursos» a una escala y con una intensidad no vistas en los últimos 80 años.
Pero existe la esperanza, porque frente a ese orden mundial basado en el poder y la corrupción, existe otro “alternativo” basado en la dignidad, la igualdad y la justicia, dijo Volker Türk, que anunció la creación de una Alianza Global por los Derechos Humanos.
«Las personas se sienten desorientadas, ansiosas e inseguras. Los engranajes del poder global están cambiando; las consecuencias no están claras. Algunos anuncian el fin del orden mundial tal como lo conocemos», declaró Türk.
Frente a esos que intentan imponer un nuevo orden, Türk propuso «hablar de otro orden mundial: uno que se organiza desde la base y que es inquebrantable. Me refiero a la búsqueda de dignidad, igualdad y justicia por parte de las personas».
El retorno de la ley del más fuerte
Türk alertó sobre la creciente normalización del uso de la fuerza para resolver disputas entre países y dentro de ellos, con líderes que «reclaman un estatus excepcional» para actuar al margen del derecho internacional. «Construyen y sostienen sistemas que perpetúan las desigualdades dentro de los países y entre ellos. Algunos utilizan su poder económico como arma. Difunden desinformación para distraer, silenciar y marginar«.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos mencionó un puñado de crisis que ejemplifican esta tendencia, entre ellos, la situación catastrófica en Gaza, donde «los palestinos siguen muriendo por el fuego israelí, el frío, el hambre y enfermedades tratables», y donde existen «preocupaciones sobre limpieza étnica tanto en Gaza como en Cisjordania».
También citó Sudán, donde «las atrocidades no deben repetirse en Kordofán», Ucrania, que mañana cumple cuatro años de invasión a gran escala, y Myanmar, donde «las recientes elecciones organizadas por los militares solo han profundizado la desesperación de la población».
Los derechos de las mujeres, el termómetro de una sociedad
En su intervención ante los representantes de 120 Estados reunidos en Ginebra para celebrar el 20 aniversario de Consejo de Derechos Humanos, la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, puso el foco en la situación de las mujeres y niñas afganas, sometidas a lo que algunos califican como un sistema de apartheid de género. Recordó los debates internos en Naciones Unidas sobre cómo mantener la ayuda humanitaria en Afganistán mientras las mujeres eran excluidas del trabajo y las niñas de la educación.
«El apaciguamiento ante las violaciones más graves de derechos humanos nunca prevalece«, advirtió Baerbock. «Los derechos de las mujeres son el termómetro del estado de una sociedad, del estado del mundo. Si las mujeres —la mitad de la población mundial, 4000 millones de personas— no están seguras, nadie lo estará».
La presidenta de la Asamblea lanzó una llamada a la acción: «El silencio es una elección. La inacción es una elección y tiene consecuencias. Pero la buena noticia es que la acción también es una elección y está en nuestras manos». Baerbock instó a los Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos a defender los principios de la Carta y a no ceder ante lo que llamó «compromisos que se convierten en concesiones» que erosionan los cimientos del sistema multilateral.
«Necesitamos su apoyo, su liderazgo, sus posiciones firmes, su cooperación entre regiones para proteger, defender y promover los tres principios de la Carta: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos», concluyó.
Un contrapoder desde la base
Frente a lo que denominó el «retorno de la dominación y la supremacía», Türk contrapuso la movilización ciudadana que emerge en todos los rincones del planeta. «Desde Nepal a Madagascar, desde Serbia a Perú y más allá, la gente está exigiendo igualdad y denunciando la corrupción. Vecinos y comunidades se protegen unos a otros, a veces incluso arriesgando sus vidas. La gente protesta contra la guerra y la injusticia en lugares lejanos, expresando solidaridad y presionando a sus gobiernos para que actúen».
En este contexto, anunció la creación de una Alianza Global por los Derechos Humanos, una coalición transversal que reunirá a Estados, empresas, ciudades, filántropos, científicos, artistas, filósofos, jóvenes y organizaciones de la sociedad civil. «Confrontará la dominación de arriba abajo con solidaridad y apoyo de base«, explicó. «Representará a la mayoría silenciosa que quiere un mundo diferente».
Tecnología, reforma y representación
El Alto Comisionado dedicó también una atención especial al impacto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. «Sin salvaguardas, estas tecnologías pueden consolidar sesgos y amplificar el daño, incluso enseñar a nuestros hijos cómo suicidarse, actualmente en algunos países sin ninguna consecuencia«.
Saludó en este sentido la reciente creación del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA, aprobado por la Asamblea General hace apenas once días, como ejemplo de cooperación multilateral efectiva.
Tanto Türk como Baerbock coincidieron en señalar la necesidad de reformar el sistema de Naciones Unidas para hacerlo más eficiente y representativo. Baerbock, además, planteó una cuestión incómoda: «¿Cómo es posible que en 80 años una mujer nunca haya sido Secretaria General, cuando la mitad de los 8000 millones de personas a las que debemos servir son mujeres y niñas?»
«Que los Estados miembros hayan pedido por consenso que se aliente firmemente la nominación de mujeres no significa que, cuando la decisión se acerque, tengan que volver a explicar por qué debería ser una mujer y cuestionar su competencia, una pregunta que nunca escuchamos cuando hablamos de candidatos masculinos. Al contrario, que ellos expliquen por qué, después de 80 años, la mitad de la sociedad, la mitad del mundo, no tiene derecho a estar representada».
Llamada a la acción
Türk concluyó su intervención con un mensaje dirigido a los Estados miembros: «Los derechos humanos no son moneda de cambio política, y no están en juego. Nuestro futuro depende de nuestro compromiso conjunto para defender los derechos de cada persona, cada vez, en todas partes». La sesión del Consejo de Derechos Humanos se prolongará durante las próximas cuatro semanas en Ginebra.
FIN
Fuente: ONU Noticias
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