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De Sharpeville a Durban: la inconclusa lucha contra la discriminación racial

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“La masacre de Sharpeville [fue el momento en que] por primera vez la naturaleza violenta del racismo legalizado —y con esto me refiero al apartheid— fue vista por el mundo. Creo que sacudió la brújula moral del mundo”, dijo James Waweru, Representante Permanente Adjunto de Kenia ante la ONU en Ginebra y presidente del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la Aplicación Efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban.

El 21 de marzo de 1960, la policía sudafricana abrió fuego contra una multitud que protestaba pacíficamente contra las leyes de pases del apartheid en el municipio de Sharpeville, matando a 69 personas. Seis años después, las Naciones Unidas proclamaron el 21 de marzo como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Este día honra a las víctimas de la injusticia racial y sirve como un llamado anual a la acción contra el racismo y la discriminación racial en todas sus formas.

“Hoy les debemos a quienes dieron su vida por la igualdad y los derechos humanos nada menos que un esfuerzo total para salvaguardar este progreso”, dijo Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Este año, el Día tiene una importancia añadida: conmemora 60 años desde su proclamación y pone el foco en otro hito: la Declaración y el Programa de Acción de Durban (DPAD), el marco global más completo jamás adoptado para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa, que cumple 25 años en septiembre.

Waweru señaló que la DPAD es un documento vivo que sirve de base para la incidencia y de brújula para los esfuerzos de los Estados y de la sociedad civil.

“[Sharpeville] fue una tragedia por algo muy sencillo. La gente solo pedía ser igual a los demás en la sociedad, que es la esencia de toda democracia”, dijo Martin Chungong, secretario general de la Unión Interparlamentaria (UIP), la organización mundial de los parlamentos y el primer africano en ocupar ese cargo.

“Hemos avanzado en el largo camino hacia una sociedad más justa. Pero nos estamos acercando a un punto de control — un momento en que este progreso está siendo cuestionado, retrasado e incluso revertido“.

Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos

“Tenemos que trabajar de manera coordinada, volviendo a reforzar todos esos pactos que empezaron a nacer después de la Segunda Guerra Mundial, acuerdos que surgieron precisamente para construir un modelo de vida que no volviera a permitir lo que padecieron aquellas víctimas en el holocausto nazi”, dijo Beatriz Carrillo de los Reyes, directora general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo del Ministerio de Igualdad de España. Es una mujer gitana que pasó del activismo de base a un alto cargo en el gobierno.

Beatriz Carrillo de los Reyes, directora general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo del Ministerio de Igualdad de España. © ACNUDH

La brecha entre los compromisos y la realidad vivida

“Si bien puede que ya no segreguemos a las personas en los autobuses, con demasiada frecuencia seguimos haciéndolo en nuestra forma de pensar y de vivir”, dijo Türk. “Quienes propagan el odio han logrado claramente sembrar la desconfianza y el caos en nuestras sociedades».

«El racismo sigue envenenando las comunidades, la política, los medios de comunicación, el deporte, el mundo digital y mucho más. Y ningún país puede afirmar que está libre de él«.

Nada Al-Nashif, Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

Para Ketty Marcelo, lideresa de las mujeres indígenas andinas y amazónicas y ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), la promesa incumplida de la DPAD se siente de manera más aguda en la intersección del racismo, la discriminación basada en género y el despojo territorial.

“El racismo va mutando”, dijo Carrillo. “Ese tipo de discriminaciones [racismo y xenofobia] ya no sólo se expresan de esa manera tan violenta que vemos todavía. Desgraciadamente estamos viendo esos conatos en países donde creíamos que eso ya estaba borrado de la historia. Sin embargo, ese monstruo vuelve otra vez a estar muy presente”.

Carrillo advirtió que las fuerzas que se oponen al progreso tienen ahora un poder difícil de contener, amplificado por plataformas digitales que son completamente indiferentes a la discriminación y al daño social que generan.

“Los inmigrantes se han convertido ahora en los nuevos esclavos. Son la diana de la ultraderecha, de los fascistas”, dijo. “Y no podemos comprar esos marcos porque nos estamos jugando el futuro del mundo”.

Ketty Marcelo López, lideresa de las mujeres indígenas andinas y amazónicas y ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP). © ACNUDH

Para Marcelo, la brecha entre el papel y la práctica va más allá de la política. Las declaraciones están bien redactadas, dijo, pero quienes son responsables de implementarlas aún no han descolonizado su propia forma de pensar — y hasta que lo hagan, las palabras en el papel seguirán siendo solo eso.

Para Chungong, el espacio digital ha amplificado un desafío que no existía cuando se adoptó la DPAD. “El 71% de los parlamentarios sufre intimidaciones por parte del público, y la mayoría se produce en línea”, dijo.

Türk señaló que las personas de ascendencia africana y asiática, los judíos, los musulmanes, los pueblos indígenas y otras minorías étnicas, religiosas y culturales siguen siendo privadas de sus derechos básicos, mientras que el discurso de odio contra migrantes, refugiados y solicitantes de asilo se propaga sin control.

«Hoy hace falta valentía para hablar en contra del racismo y el odio racial, pero no podemos ceder«.

Martin Chungong, Secretario General de la Unión Interparlamentaria

Waweru coincidió en que rendirse no es una opción.

“Simplemente por saber un nombre, simplemente por saber de dónde vienes, te tratan de manera diferente”, dijo. “Y lo enfrentamos todos los días: en la tienda, en el aeropuerto, en todas partes. Y está creciendo. Y se ha normalizado. A veces es muy doloroso”.

Lo que implica un cambio estructural

“La búsqueda de justicia y dignidad de la humanidad es inquebrantable. Es intrínseca a lo que somos, y siempre prevalecerá sobre las ideas supremacistas delirantes”, dijo Türk. “El racismo no solo es injusto e ilegal; está en bancarrota moral e intelectual”.

Para Carrillo, la cuestión del poder es inseparable de la experiencia vivida. 

«Hay que estar en la mesa de decisiones. Para mí ese es el mayor reto».

Beatriz Carrillo de los Reyes, directora general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo del Ministerio de Igualdad de España

Marcelo agregó que, para las comunidades Indígenas, una implementación real significaría el respeto pleno a sus territorios ancestrales de manera integral, políticas públicas que consideren sus medios y modos de vida, y políticas que también valoren y reconozcan los sistemas de conocimientos indígenas.

«Las mujeres indígenas no tenemos que cambiar, pero sí el mundo».

Ketty Marcelo López, lideresa de las mujeres indígenas andinas y amazónicas y ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú

Waweru señaló que mucho se habla de la necesidad de pasar de la retórica a la realidad, pero que poco se está haciendo al respecto. Para él, esto comienza con una justicia reparatoria genuina.

James Waweru, Representante Permanente Adjunto de Kenia ante la ONU en Ginebra y presidente del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la Declaración y el Programa de Acción de Durban. © ACNUDH

“La justicia reparatoria comienza con el reconocimiento del problema”, dijo. “Comienza con disculpas. Puede ser algo tan simple como la devolución de artefactos culturales. Si eliminamos el aspecto comercial de la justicia reparatoria, veremos que los Estados pueden hacer mucho más”.

«Esta no es una lucha solo para los gobiernos. No es una lucha solo para los defensores de derechos humanos o las organizaciones no gubernamentales. Es una lucha de todos nosotros».

James Waweru, Representante Permanente Adjunto de Kenia ante la ONU en Ginebra y presidente del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre la Declaración y el Programa de Acción de Durban

Para Chungong, los parlamentarios tienen una responsabilidad crítica.

“Los parlamentos tienen que salir a decir, como líderes, que debemos trabajar juntos. Debemos combatir las fuerzas que nos dividen”, dijo.

Martin Chungong, Secretario General de la Unión Interparlamentaria. © ACNUDH

Chungong señaló que este momento también es significativo para la propia UIP: este año la organización ha designado los derechos humanos como su eje central de trabajo, marcando 50 años de su Comité sobre los Derechos Humanos de los Parlamentarios, y está lanzando una campaña para profundizar la comprensión de los parlamentarios sobre el derecho internacional de los derechos humanos y fortalecer su capacidad de actuar en consecuencia.

El impacto de ONU Derechos Humanos

“Los llamo los magos de ONU Derechos Humanos, porque se les pide que hagan mucho más con mucho menos”, dijo Waweru.

Sus funcionarios y expertos sobre el terreno, argumentó, son a menudo los únicos en posición de documentar las violaciones y darlas a conocer al mundo.

“El mundo necesita a ONU Derechos Humanos ahora más que nunca”, concluyó.

Chungong hizo eco de este sentimiento.

“Valoramos el papel de ONU Derechos Humanos como brújula moral y normativa para el resto del mundo”, dijo.

Para Marcelo, ONU Derechos Humanos es ante todo una herramienta. Cuando personas indígenas han sido asesinadas en Perú y los tribunales nacionales han fallado, dijo, es a esa oficina a donde acuden sus comunidades.

“Cuando emiten recomendaciones, de eso nos agarramos para argumentar en nuestra defensa”, señaló.

Para Türk, el camino a seguir es tan claro como urgente.

“Juntos, confrontemos, denunciemos y actuemos contra el racismo, en todo momento”, concluyó. 

FIN

Fuente: OHCHR

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